Fraser

A. Fraser y N. Haas en Barcelona



Abel Fernández

El pasado domingo dia 20 de octubre tuve la ocasión de asistir al concierto que Alasdair Freser y Natalie Haas realizaron en la sala Luz de Gas de Barcelona dentro de su gira In the moment para presentar el álbum Fire & Grace
La actuación empezó, después de que "me clavasen" 24 euros, con puntualidad, delante de unas 75 personas congregadas dispuestas en mesas, pero a pesar de eso, en ningún momento hubo ninguna interferencia o interrupción que pudiese suponer un obstáculo para el desarrollo del concierto. Me refiero por supuesto, a que no vi camareros atareados circulando por la sala, ni escuché el ruido de gente sorbiendo para apurar el último trago, ni mucho menos haciendo ruido con los cubitos mientras remueve sus copas...por poner algunos ejemplos.
Como decía, los dos músicos aparecieron encima del escenario y saludaron con un breve "buenas noches", para pasar a presentar la primera pieza, en inglés, de modo que a partir de este momento ya podría dejar de escribir este artículo debido a mi escaso conocimiento de este idioma, sino fuese porque Alasdair tuvo el detalle de hablar despacio y muy pronunciadamente de modo que aún pude entender alguna cosa.
Las piezas que integran este disco es lo que se escuchó durante más o menos la primera hora y los estilos se fueron intercalando entre jigas, polcas, "reels", aires y valses. De las explicaciones que él en todo momento fue dando, puedo citar una "giga de Tenerife", que compuso una tarde, mientras veia unos niños jugando en una plaza de la isla o una pieza lenta y triste que habla de la despoblación de las islas Shetland, al norte de Escocia, y que se puede constatar cada vez que de noche se observan menos luces de las casas de sus habitantes. El título: "Slockit light" (luz extinguida). También hay una que describe el paisaje del nordeste del mismo país, pero de entre todas las explicaciones la que más me sorprendió fue cuando comentó que la combinación entre el violín i el violonchelo es muy vieja, hasta el punto que era muy habitual ver las antiguas bandas escocesas de danza integrando este último instrumento como base rítmica en las piezas de música tradicional escocesa. Tal como dijo, esto ha dejado de ser así y el chelo a pasado a estar "secuestrado" a manos de las orquestas de música clásica.
Los últimos momentos del concierto sirvieron para dar un repaso a aquellas melodias tradicionales escocesas que nos suenan a casi todos, por tan conocidas como se han llegado a hacer. Aprovechando el carácter desenfadado de Alasdair, que contrasta con la timidez de Natalie y viendo que el público asistente estaba disfrutando de verdad, las últimas piezas, así como los tres bises que dieron, sirvieron para que, sobretodo el violinista, hiciese gala de la gran habilidad y dominio que tiene sobre el instrumento tocando a una velocidad endiablada, marcando el ritmo con el pie y provocando que todo el mundo le siguiese dando palmas y tuviese ganas de bailar. A este respecto decir que se esforzó en enseñarnos los pasos y la manera de moverse según el estilo de una danza tradicional escocesa que nos quiso enseñar y, que, por supuesto, no consiguió. De todos modos le agradecemos la molestia y sobretodo esta manera de tocar haciendo que parezca fácil aquello que en realidad sabemos que es tan difícil, de un modo tan natural, cercano y desenfadado.





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