María Elena Méndez
SUD I NORD L’Edat d’or de la Música per a conjunt de Violes a l’Europa del Renaixement i del primer Barroc 1500-1680
Dentro del Ciclo de música antigua “El So Original: Orígens i memòria” el pasado jueves 13 de Marzo de 2008 en l’Auditori de Barcelona, tuvo lugar la actuación de Hespèrion XXI bajo la dirección del músico catalán Jordi Savall. Un conjunto de seis violas de gamba acompañadas por clavicémbalo, laúd, teorba, guitarra y percusión se convirtieron en una excepcional máquina del tiempo. Un redoble de tambor sobre el silencio inauguró el viaje desde Venecia, pasando por Inglaterra, España, Portugal Francia, Alemania y finalizando en el norte italiano: Roma y Nápoles.
La actuación fue elegante y rozando la perfección. Jordi Savall, acompañado del resto de los componentes, regaló al público una muestra del dominio y virtuosismo frente la viola de gamba. Curioso instrumento tanto por la forma de ejecutarlo como en su sonoridad que recuerda el dulce olor de la madera reseca y conservada. En la actualidad parece reemplazada por la conocida familia de cuerda (violín, viola, violonchelo y bajo) pero cabe destacar que durante el siglo XVI y XVII el conjunto de violas (soprano, tenor, baja y violone) constituyó una de las formaciones instrumentales más comunes.
Y a esa época en concreto es donde el público fue transportado por unas horas. Las alegres melodías de las danzas pavanas y gallardas hicieron reprimir los pies que volaban detrás de una comitiva de doncellas imaginarias que inundaron el espacio de la sala. Claves, pandereta y bombo conducían las siguientes melodías a la Península Ibérica donde unos Canarios anónimos salpicaron de pizzicatto a los allí presentes. Después de un despertar alegre en una fiesta de danzas francesas, las violas dialogaron y se persiguieron en las solemnes melodías alemanas. Finalmente, y con aire más relajado, los músicos con las violas a modo de guitarra, acompañaron la virtuosa despedida de su director quien poco a poco fue regalando al público su sonrisa. Los aplausos no cesaban y Hespèrion XXI se despidió aquella noche renacentista con una pieza de William Brade donde las imágenes de caballeros, realezas, campesinos y trovadores se desvanecían al son de la alegre melodía final que evocaba sin cesar las únicas palabras que Jordi Savall dedicó a su público: Este 2008 es el año del diálogo intercultural. Estas músicas son un viaje del sur al norte. Sentimos que la música es un medio para unir diversas culturas, unión entorno a la belleza.
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