Un nuevo disco de Carlos Beceiro, en este caso con la mandolina como protagonista, editado por Karonte en este año 2007. En él, Beceiro nos ofrece 17 temas, tradicionales casi todos ellos, en los cuales hay una protagonista, la que le da el nombre al disco: la mandolina, respaldada por otros instrumentos, todos ellos de cuerda, tales como cittern, mandola, guitarra, mandoncello o saz, entre otros. Así, aunque sea un disco diferente a otros del mismo autor, en el sentido de que tiene un aire monográfico, consigue una variedad adecuada de timbres y sonidos, con lo cual es ameno e invita a escucharlo más veces. La interpretación es, como ocurre en el resto de discos de Carlos Beceiro que he tenido ocasión de escuchar, muy adecuada, aportando mucho de su parte a las melodías que interpreta, y permite, el disco, disfrutar de unos arreglos muy bien conseguidos, habiendo lugar para momentos más festivos, para otros más solemnes y, también, para ritmos no occidentales, e, incluso, se reserva algún hueco para músicas de la primera mitad del siglo XX, como los pericones o foxtrots. Beceiro demuestra en este trabajo una gran calidad, tanto como intérprete de melodías -consiguiendo un sonido claro y rico en timbres, así como unos fraseos y matices que permiten entender claramente la música desde la primera audición-, como tocando el acompañamiento, generando muchos ambientes diferentes, siendo especialmente interesantes muchas de las secuencias de acordes utilizadas, que siempre conducen al oído suavemente hacia unas cadencias, a menudo soprendentes, pero siempre adecuadas. Nos ha gustado, especialmente, el que se hayan incluido piezas de diferentes lugares de España y del extranjero, lo cual aporta una gran riqueza, asunto este del que deberían ir tomando nota los grupos de folk actuales, demasiado limitados en este asunto, en general. El disco tiene una presentación poco habitual, en carpeta de cartón, con un librillo que aporta bastante información sobre el instrumento, y con un diseño muy trabajado. Los dos únicos peros que hemos encontrado son, por un lado, que no indica la procedencia de las melodías, aunque en algunas se deduce por el título, y, por otro, que hay que suponer que es Beceiro el que toca todos los instrumentos del disco, pero no lo indica claramente en ningún sitio. Al final, hay cuatro piezas en versiones de grabaciones de 1940, ovbiamente no interpretadas por Carlos Beceiro. En definitiva, un trabajo muy recomendable para los aficionados a la mandolina y a la música tradicional en general.
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